Abu Simbel

El santuario más fabuloso de Nubia, el Templo de Abu Simbel. Las fachadas están adornadas con relieves y colosos de 20 m. de alto, como gigantescos guardianes ante las pequeñas entradas de los templos.
Fachada Abu Simbel
A unos trescientos kilómetros de Aswan, en el corazón del territorio nubio, casi en los confines con el Sudán, se encuentra la construcción más hermosa y grandiosa que levantara el faraón más grande de la historia egipcia: Abu Simbel, el templo que en teoría fue dedicado a la tríada de Amón-Ra, Harmachis y Ptah, pero que en la práctica fue erigido sólo para dar gloria eterna a su constructor, Ramsés II el Grande.
Abu Simbel no es sólo uno de los templos más estupendos de Egipto -ciertamente es el más majestuoso y fuera de lo común-, sino que es también el símbolo de la gigantesca obra de salvamento de los 14 templos nubios amenazados por el Lago Nasser. Olvidado durante largo tiempo, Ybsambul -como era llamado- volvió a la luz sólo en el siglo XIX cuando el suizo Johann Ludwig Burckhardt, el 22 de mayo de 1813 vió asomar en la arena, casi como por arte de magia, la cabeza de cuatro gigantes de piedra.
Abu Simbel
Abu Simbel
El peligro de que quedasen sepultados por las aguas del lago Nasser lo convirtió en un caso de resonancia mundial. Si Abu Simbel era el más bello y el más grandioso de los templos de Nubia, era también el más difícil de salvar a causa del material en que había sido tallado, del emplazamiento y de la estructura en que se le había concebido. Y sin embargo, también en este caso, la voluntad del hombre, unida a los progresos y prodigios de la técnica, logró salvar el templo con uno de los más fantásticos trabajos de desmantelamiento y reconstrucción que jamás la arqueología había emprendido, obra faraónica que permitirá perpetuar por los siglos su memoria.

Las cuatro colosales estatuas sedentes de Ramsés II constituyen las columnas portantes de la fachada. Monumentales y perfectas, reproducen los reales rasgos somáticos del soberano.

La decoración de las paredes del interior celebra la gloria militar de Ramsés II. La más interesante y famosa es la de la pared norte, donde podemos leer las distintas fases de la batalla de Kadesh contra los hititas, en el quinto año de su reinado. El largo poema épico escrito por Pentaur, poeta de la corte, está grabado en caracteres jeroglíficos no sólo aquí, sino también en las paredes de otros templos, como los de Luxor y Karnak.

Abu Simbel
Santuario Abu Simbel

A sesenta y cinco metros de la puerta de entrada, en el corazón de la montaña, se llega finalmente al santuario, el lugar más íntimo y secreto del templo, un pequeño recinto de cuatro metros por siete. Aquí se encuentra la estatua de Ramsés II divinizado, sentado junto a la tríada de Ptah, Amón-Ra y Harmachis.

François Champollion fue el primero en notar el fenómeno que luego sería definido como "el milagro del sol". Dos veces al año, a la hora del alba y en la época de los solsticios, el sol penetra en el templo recorriéndolo en toda su longitud y yendo a inundar de luz las estatuas de Amón-Ra, Harmachis y el faraón; después de aproximadamente veinte minutos la luz desaparece. En ningún momento, Ptah es iluminado por los rayos del sol: Path es el dios de las tinieblas.


El templo de Hathor
Templo que el faraón quiso dedicar a Nefertari, su esposa favorita, la más amada de todas. Jamás en el Egipto faraónico la esposa de un rey había sido representada en la fachada de un templo, con una estatua alta como las de su regio consorte. Pero para ella, para la Gran Esposa Real, Nefertari-mery-en Mut ("amada por Mut") Ramsés hizo excavar en "fina, blanca y sólida piedra" este templo de pequeñas proporciones.
Coronación de Nefertari

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