A sesenta y cinco metros de la puerta de entrada, en el corazón de la montaña, se llega finalmente al santuario, el lugar más íntimo y secreto del templo, un pequeño recinto de cuatro metros por siete. Aquí se encuentra la estatua de Ramsés II divinizado, sentado junto a la tríada de Ptah, Amón-Ra y Harmachis.
François Champollion fue el primero en notar el fenómeno que luego sería definido como "el milagro del sol". Dos veces al año, a la hora del alba y en la época de los solsticios, el sol penetra en el templo recorriéndolo en toda su longitud y yendo a inundar de luz las estatuas de Amón-Ra, Harmachis y el faraón; después de aproximadamente veinte minutos la luz desaparece. En ningún momento, Ptah es iluminado por los rayos del sol: Path es el dios de las tinieblas. |