La piedra de Rosetta, un bloque de granito negro de 548 kilogramos de peso, fue descubierta el 15 de julio de 1799 por el capitán francés Pierre-François Bouchard en el pueblo egipcio del delta del Nilo denominado Rashid, llamado por los franceses Rosetta, cuando las tropas capitaneadas por Napoleón Bonaparte se encontraban en la Campaña de Egipto y Siria (1798-1801), una expedición militar francesa cuyo objetivo era conquistar Egipto para cerrar a los británicos el camino a la India. La piedra es una estela de basalto escrita en dos idiomas: la primera es el idioma Egipcio antiguo y de sus tres escrituras hay dos, la primera de catorce renglones, es en caracteres jeroglíficos; la segunda, de treinta y dos renglones, es en caracteres demóticos (del griego "demos" que significa pueblo y designaba un tipo de escritura usada por el pueblo, contrariamente a la hierática, o sagrada, reservada a los sacerdotes y sabios). El segundo idioma es el griego antiguo, de cincuenta y cuatro renglones. Una vez traducida esta última, resultó ser un decreto sacerdotal en honor de Ptolomeo Epífanes, que terminaba con la orden formal de que "este decreto, grabado en loza de piedra dura en tríplice escritura jeroglífica, demótica y griega" fuera esculpido "en todos los más importantes templos de Egipto". El honor del desciframiento de los jeroglíficos les corresponde a dos eruditos: el inglés Thomas Young y el francés François Champollion. Ambos pusieron mano a la obra más o menos en el mismo período de tiempo y vieron sus esfuerzos coronados por el éxito. Sin embargo, es Champollion el que debe ser considerado, más que su rival, el verdadero descifrados de la escritura jeroglífica. Lo que Young había más bien percibido por intuición logró Champollion aclarar con método científico, tanto adelantándose en sus estudios que a su muerte, ocurrida en 1832, pudo hasta dejar una gramática y un diccionario. |
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La clave Este procedimiento permitió a Champollion ir confeccionando un primer alfabeto de símbolos fonéticos con el que se aventuró a descifrar más cartuchos. Mediante este procedimiento, en pocas semanas, estudiando numerosos cartuchos disponibles y no traducidos hasta entonces, llegó a definir alrededor de 100 signos jeroglíficos. |
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Champollion descubrió que los jeroglíficos representaban sonidos o conjuntos de sonidos. Pretendían plasmar por escrito el lenguaje hablado. Pero a menudo los jeroglíficos omitían las vocales y por esto hay palabras que nunca sabremos completamente como se pronunciaban. Los jeroglíficos, además, se podían escribir de izquierda a derecha, de derecha a izquierda o de arriba abajo. Para saber en qué sentido de los dos primeros se deben leer, debemos fijarnos si aparecen símbolos que representan hombres o animales. Si miran hacia la izquierda, el texto se leerá de izquierda a derecha. |
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